OTAN ASESINOS Y GENOCIDAS, INSTRUCTORES Y EJEMPLO PARA LOS NUEVOS VENCEDORES
Comentarios para CX36 Radio Centenario del sociólogo norteamericano Prof. James Petras desde Nueva York - Estados Unidos. Lunes 24 de octubre de 2011 “degeneración total de la moralidad de gobernantes de la OTAN y principalmente de los Estados Unidos. No saben cómo construir una mejor vida; sólo saben destruir como están destruyendo Somalí, destruyendo Yemen, destruyendo Siria. Estas guerras y estos financiamientos de estos ataques, no están construyendo un futuro mejor sino que están destruyendo gobiernos opuestos a los Estados Unidos. Y las alternativas son estos salvajes mercenarios que matan a un presidente preso herido y frente al mundo están condenados como lo que son: asesinos. Y debemos anotar una cosa y es que ellos están creando nuevas normas de hacer política, nefastas porque ahora están mostrando que no hay que tomar presos, simplemente hay que asesinar y matar. Si ellos lo practican, los nuevos opositores van a actuar de la misma manera. Si cae preso algún líder pro occidental tal vez lo van a tratar de la misma manera y esta selva que están generando ahora me parece algo propio de la barbarie, como cuando decimos socialismo o barbarie, como lo hemos dicho en varios programas anteriores. Esa es la norma que están mostrando ahora al mundo”
Chury: Oyentes, las noticias internacionales de los lunes a esta hora en Centenario están basadas en la visión y el análisis de James Petras de los Estados Unidos y abarcan la estructura internacional completa de noticias.
James Petras buen día, ¿cómo estás?
Petras: Estamos muy bien. Estamos contentos también para discutir la noticia de hoy empezando con Argentina.
Chury: Muy bien, por ello vamos entonces.
Petras: Empezamos entonces. Lo que nadie discute en la prensa burguesa es por qué gana Cristina Fernández frente a la oposición con 54% con un margen del 36%. Y debo subrayar el hecho fundamental que es la moratoria sobre la deuda que en relación con eso la suspensión de pagos de la deuda era fundamental para que el país pudiera concentrar sus inversiones en sectores productivos. La prensa burguesa no quiere discutir eso porque es un ejemplo para otros países como Grecia, Portugal, etc., que enfrentan hoy un problema similar.
Segundo, debemos analizar no simplemente el crecimiento y lo que discute la prensa burguesa que dice que el país está creciendo. No es el crecimiento en sí mismo sino que es porque a partir del crecimiento hay un aumento importante en los gastos sociales particularmente la duplicación de las pensiones y el gran aumento en los salarios mínimos. Más allá de eso, la prensa burguesa cita la inflación como un punto de crítica pero el hecho es que los aumentos de salario que consiguen los trabajadores, superan la tasa de inflación, por esta razón el problema de la inflación es muy relativo.
Tercero, es algo de las dos cosas: una los derechos humanos y los juicios contra los militares y la policía que no son completos pero que encarcelaron a varias docenas de militares y asesinos en la policía. Eso tuvo una doble función: primero reivindicar a los grupos de derechos humanos y segundo, hacer una purga de los neoliberales asesinos en el aparato estatal. Es decir, creó un aparato estatal en relación más cómodo para políticas sociales. La limpieza del Estado, la moratoria y los programas sociales, fueron factores importantes para el resultado político. Y más allá de eso los comentaristas no quieren dar crédito al gobierno. Digo la prensa europea y norteamericana. Dicen que es sólo por los precios altos de los productos agrícolas como la soja. Pero si uno analiza el contenido del crecimiento en Argentina, una gran parte viene de la economía diversificada y de la demanda de consumo interna, que es mucho más importante que lo que está exportando Argentina.
Eso no quiere decir que no hay problemas graves todavía en Argentina, pero el voto que consigue Cristina Fernández de 54%, refleja la parte positiva y digo positiva en relación con lo que existía en la Argentina anteriormente porque es el marco de referencia para entender. Cuando uno analiza los 35 años anteriores, primero los militares, la dictadura militar con treinta mil muertos y la entrega de la economía y el retroceso en todos los derechos sociales; después tenemos a Alfonsín con la híper inflación y la capitulación frente a los cara pintadas, los golpistas militares. Después tenemos a Menem que entregó dos mil empresas al capital extranjero .Después tenemos a De La Rúa, con el correlato de Cavallo y la pérdida de los ahorros de los ahorristas. Militares, Alfonsín, Menem, De La Rúa, desastre, catastrófico, el país estaba destruido en el año 2001-2002. Frente a eso surge el presidente Kirchner que obtuvo la victoria con un pequeño margen pero que lanza primero el programa de recuperación económica con un programa social como pagos de 150 pesos para los desocupados y más las inversiones en actividades productivas. Frente a la situación catastrófica con un 40% de desocupados, la economía en manos extranjeras, frente a este panorama, asesinatos de 30 mil personas, Kirchner y Cristina Fernández salen como presidente excepcionales porque con ellos crece el país 8.5% por ocho años corridos, con una pequeña baja en el año 2008-2009. Si no contextualizamos históricamente el asunto, si no enfatizamos la política externa progresista frente a la deuda, si no tomamos cuenta de la purga de los peores elementos de los militares, no podríamos hablar de un modelo de crecimiento. Obviamente hay muchas dimensiones que debemos citar. Ahora, frente a la situación actual para el futuro, tenemos que entender que hay varios factores que debemos tomar en cuenta. Primero, que todavía hay 8% de desocupados y otros mas sub ocupados. Tenemos el hecho de que para los que no tienen organización social la inflación está golpeando a los más pobres, particularmente en las provincias. Entre la coalición que se llama Frente por la Victoria hay muchos caudillos en las provincias, que no tienen nada progresista sino que son una continuación del pasado nefasto.
Tenemos que considerar el problema del sector minero y la concentración de los recursos naturales en manos de grandes empresas internacionales que no pagan suficientemente los royalties que podrían utilizarse para mejorar las condiciones de vida de los mineros del interior, más allá de la destrucción ecológica que ha sido un factor también.
Pero haciendo un balance podríamos decir que frente al pasado, Argentina ha avanzado. Un punto mas es que la izquierda marxista consigue 3%, que no es mucho en relación con lo que consiguieron los grandes partidos, creo que quedó en el quinto lugar.Pero es un avance sobre lo que existía en el pasado, que indica que todavía hay un referente más a la izquierda que podría servir como presión para que los sectores obreros y sindicales tengan otro referente para presionar por mayores avances sociales.
Hay dentro de la organización sindical una gran lucha para democratizar los sindicatos; ahora en este sentido la burocracia sindical que apoyó a Cristina, no es un factor de progreso. De este lado debemos apoyar a la oposición clasista desde abajo, para democratizar los sindicatos y darles mayor protagonismo en este proceso.
El segundo tema es Libia, con el asesinato del presidente Gadaffi y la celebración de los Estados Unidos por el asesinato. Lo más fundamental en eso muestra las tendencias genocidas del país. La gran prensa no discute el hecho de que la invasión de la OTAN y los ataques de los mercenarios sangrientos dejaron 70 mil personas muertas, destruyeron todas las grandes ciudades y eso no es razón para celebrar nada.Es una obscenidad de la canciller Hillary Clinton la celebración y de risas sobre el asesinato. En ese sentido refleja la degeneración total de la moralidad de gobernantes de la OTAN y principalmente de los Estados Unidos.
No saben cómo construir una mejor vida; sólo saben destruir como están destruyendo Libya, destruyendoSomalía, destruyendo Yemen, destruyendo Siria. Estas guerras y estos financiamientos de estos ataques, no están construyendo un futuro mejor sino que están destruyendo sociedades opuestos a los Estados Unidos. Y las alternativas son estos salvajes mercenarios que matan a un presidente preso herido y frente al mundo están condenados como lo que son: asesinos. Y debemos anotar una cosa y es que ellos están creando nuevas normas de hacer política, nefastas .Porque ahora están mostrando que no hay que tomar presos, simplemente hay que asesinar y matar. Si ellos lo practican, los nuevos opositores van a actuar de la misma manera. Si cae preso algún líder pro occidental tal vez lo van a tratar de la misma manera .Y esta selva que están generando ahora me parece algo propio de la barbarie, como cuando decimos socialismo o barbarie, como lo hemos dicho en varios programas anteriores. Esa es la norma que están mostrando ahora al mundo.
El otro tema que debemos anotar es las elecciones en Túnez. En Túnez tenemos un cambio político. Tumban al gobierno anterior, dictadura de treinta años.Pero porque los movimientos sociales no tenían liderazgo político,ahora hay recambio: los grupos conservadores islámicos son los principales benefactores junto con los políticos neoliberales del pasado.En Tunez hay mucha gente popular que está pensando que el movimiento social no es suficiente; que deben desarrollar un proyecto político pero improvisar un partido ahora mismo va a costar tiempo y dejará que la politiquería y los islámicos manden y creen un nuevo contexto de explotación. Por eso debemos comentar sobre todos estos movimientos de ocupación, que su gran importancia es coyuntural .Pero el gran problema es también su incapacidad de proyectar un proyecto político hacia el estado. Muchos comentaristas burgueses están diciendo que el movimiento de ocupación de los indignados es un gran salto histórico. Yo digo que es importante pero no es un gran salto histórico. Hemos visto muchos movimientos, en América Latina particularmente, que tenían más importancia, más apoyo, más capacidad de lucha, que no han conseguido sus metas porque falta un liderazgo político dirigidos hacia la toma del poder. Por ejemplo Los sin tierra en Brasil tenían quinientos mil activistas ocupando terrenos, pero al final de cuentas terminan apoyando a Lula .Y Lula era un presidente que apoyaba a Wall Streeet, con mucha corrupción, pero que termina con una bolsa contre la pobreza para los pobres, de unos 80 dólares mensuales para los más pobres.
El movimiento de ocupación debe aprender de las experiencias positivas y negativas en América Latina con el movimientismo.
El último comentario es sobre los desaparecidos en Uruguay. No hay solución si no hay voluntad política. Si vas a mandar a antropólogos forenses a buscar cadáveres, ese no es la solucion. no es la solución sabe donde están los huesos de cualquier persona. El problema es político y político dentro del aparato del Estado. Muchos de los verdugos siguen vivos. Hay que ponerlos en juicio.Es la única forma de descubrir los cementerios clandestinos y no simplemente hacer un problema forense. Es un problema político que exigen voluntad política, con gobernantes dispuestos a poner en juicio a la jefatura y los cómplices militares del pasado. Ese me parece el camino para encontrar la justicia en Uruguay.
Chury: Petras estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Los que analizamos estas cosas estamos totalmente convencidos de que el Frente Amplio y sus gobiernos no tienen ningún interés que esto se esclarezca. Va cumpliendo de acuerdo a las exigencias que aparecen de repente porque hay una denuncia en la OEA, por esto o por lo otro, pero es que los más militaristas han resultado algunos integrantes del gobierno actual.
Fernández Huidobro es el hombre que se siente más cómodo con los militares. Creo que se siente desde que empezó en el Movimiento de Liberación Nacional, y con él otros. Y además tenemos gente del Partido Comunista que dice que estos huesos que encontraron pertenecen a un integrante de ellos, los comunistas. ¿Quiénes son ellos, en qué se parece un comunista de este comunismo uruguayo con el comunismo imperante en el momento en que la gente era asesinada por los milicos asesinos? En nada, en nada. Entonces lo que pasa es que aquí el problema es que nos movemos dentro de la más grande estafa oficial de los gobiernos y particularmente duele hay que decirlo, de los últimos dos que pertenecen al Frente Amplio. Esa es la verdad
Se nos ha terminado el tiempo, te mando un abrazo
Petras: Un abrazo para vosotros y los oyentes Gracias.
www.radio36.com.uy
Capítulo Ecuador es un espacio de construcción de dialogo, análisis y debate, conformado desde el 2008 por intelectuales e investigadores ecuatorianos que realizan un trabajo conjunto con redes sociales de America Latina con el propósito de contribuir con propuestas y alternativas para la sociedad ecuatoriana y latinoamericana.
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jueves, 27 de octubre de 2011
lunes, 7 de junio de 2010
Los crímenes de guerra de Israel: Del Liberty estadounidense a la Flotilla de la Libertad de Gaza
Los crímenes de guerra de Israel: Del Liberty estadounidense a la Flotilla de la Libertad de Gaza
Publicado en Rebelion.Org
James Petras
Rebelión
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
El 8 de junio de 1967, dos escuadrones de aviones de combate israelíes bombardearon, arrojaron napalm y ametrallaron en aguas internacionales a un barco estadounidense encargado de reunir información de inteligencia, el USS Liberty, matando a 34 marineros estadounidenses e hiriendo a otros 172. El asalto se produjo en una tarde soleada con la bandera de EEUU y las señales de identificación claramente visibles. Los israelíes atacaron la antena para impedir que la tripulación pudiera pedir ayuda por radio y dispararon contra las lanchas salvavidas para asegurarse de que no habría supervivientes. No obstante hubo supervivientes que lograron improvisar una antena y transmitieron lo que ocurría en un llamamiento de ayuda que llegó hasta Washington D.C. En un acto de traición sin precedentes, el Presidente Johnson, estrechamente vinculado con los poderosos patrocinadores políticos sionistas judíos estadounidenses, encubrió el asesinato masivo en alta mar emitiendo una serie de órdenes para impedir, en primer lugar, que los aviones de combate que tenían su base en el Mediterráneo se apresuraran a ayudar a sus camaradas asediados y, en segundo lugar, amenazando después con someter a consejo de guerra a los supervivientes que se les ocurriera denunciar la naturaleza deliberada del asalto israelí, repitiendo finalmente la proclama israelí de que el ataque fue consecuencia de un error de identificación, una mentira que numerosos altos cargos del ejército rechazaron más tarde.
Casi cuarenta y tres años después, el 31 de mayo de 2010, los buques de guerra, helicópteros de ataque y comandos israelíes asaltaron en aguas internacionales a un convoy de ayuda humanitaria que llevaba diez mil toneladas de ayuda a Gaza. Antes de que los buques de esta misión se echaran a navegar, las autoridades turcas habían registrado navíos y pasajeros para asegurar que no iban armas a bordo. A pesar de todo, los israelíes abordaron los barcos disparando y aporreando a los desarmados pasajeros, matando a diecinueve e hiriendo a varias docenas. A pesar de las posteriores afirmaciones israelíes sionistas en sentido contrario, no se encontraron armas, aparte de los palos utilizados por algunas de las víctimas intentando rechazar el criminal, premeditado y planeado asalto, dirigido y defendido por los altos dirigentes israelíes y por todo el liderazgo de las principales organizaciones sionistas de EEUU y otros lugares. Las invasoras tropas de asalto destruyeron sistemáticamente todas las cámaras, videos y grabadoras que habrían documentado su salvaje asalto, para poder extender después sus infames mentiras en el sentido de que se habían encontrado con resistencia armada.
La respuesta del mundo
A las pocas horas del sangriento acto de piratería israelí, las naciones, los dirigentes políticos, las organizaciones por los derechos humanos y la inmensa mayoría de la comunidad internacional condenó al Estado israelí por violación del derecho internacional. Turquía, España, Grecia, Dinamarca y Austria convocaron a los respectivos embajadores de Israel para protestar contra el letal asalto. El Financial Times (1 junio 2010) se refirió al asalto israelí como un “desvergonzado acto de piratería… fuera de toda legalidad”, con las mismas raíces que su “bloqueo ilegal de Gaza”. El Primer Ministro turco Recep Erdogan declaró que el asalto israelí era un acto de “terrorismo de Estado” que tendría “graves consecuencias”. Los juristas expertos definieron como “acto de guerra” los ataques de Israel contra barcos que navegaban por alta mar con banderas turcas, griegas e irlandesas. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la OTAN y el Secretario General de la ONU exigieron a Israel que cesara en su agresión, mientras decenas de miles de manifestantes salían a las calles para denunciar la flagrante actuación del Estado israelí asesinando e hiriendo a pacifistas, personas humanitarias y manifestantes de sesenta países. Los expertos de las Naciones Unidas exigieron que se pidieran “responsabilidades criminales” a los dirigentes israelíes. Sólo el régimen de Obama se negó a condenar el acto de terrorismo del Estado israelí, expresando únicamente “preocupación y pesar”. El Estado de Israel defendió su asalto criminal prometiendo más para el futuro e insistiendo en mantener el bloqueo de Gaza, incluso después de que EEUU sugiriera que podría suavizarse.
La defensa israelí de la piratería y el terrorismo de Estado
Mientras las noticias de la masacre israelí iban deslizándose en los medios y la comunidad internacional reaccionaba con horror e indignación, el Gobierno israelí “trataba de inundar las ondas con su versión de los hechos… y lo más destacable, las autoridades trataron de asegurar que su narrativa fuera avanzando y silenciando en gran medida a los cientos de activistas que estaban a bordo durante el ataque” (Financial Times, 2 junio 2010, página 2). El Estado judío mantuvo incomunicados a todos los prisioneros vivos, heridos y muertos, confiscando sus teléfonos móviles y prohibiendo cualquier entrevista con cualquier periodista. Al igual que hace la mayor parte de los Estados terroristas, el Estado judío pretendía monopolizar la propaganda de los medios. La máquina de la propaganda israelí, a través de sus medios y de los periodistas patrocinados por ese Estado, empleó diversas estratagemas, típicas todas ellas de los regímenes totalitarios, a saber:
Las tropas de asalto israelí que invadieron el buque se convirtieron en víctimas y los pacifistas humanitarios en agresores. “Israeli Soldiers Met by Well-Planned Lynch Mob” [Los soldados israelíes se encontraron con una turba bien organizada dispuesta a lincharlos] (Jerusalem Post, 31 mayo 2010); “Israeli Soldiers Attacked” (IDF, 31 mayo 2010).
El Profesor Sabel, de la Universidad Hebrea, declaró que el acto de piratería cometido en aguas internacionales era legal.
Según el Viceministro de Asuntos Exteriores de Israel, Ayalon, los organizadores de la ayuda humanitaria estaban acusados de tener vínculos con los terroristas, aunque no se presentó prueba alguna (Haaretz, 30 mayo 2010). Ayalon acusó a los organizadores, incluido el grupo por los derechos humanos turco, de haber sido entrenados por la agencia de inteligencia turca, el ejército y el Gobierno de Erdogan, miembro de la OTAN y durante muchos años (en el pasado) colaborador del Mossad israelí. Entre los 600 voluntarios por los derechos humanos figuraban pacifistas, parlamentarios, antiguos diplomáticos, así como actuales miembros árabes del Parlamento israelí.
Mientras se disparaba, mataba y acosaba a docenas de defensores de los derechos humanos, los propagandistas israelíes amañaron diversos videos en los que aparecía uno de los agresores israelíes en la cubierta del buque, cortando toda la secuencia anterior al ataque (Financial Times, 2 junio 2010, página 2).
Se describió a los agresores marítimos y aerotransportados israelíes como las víctimas de un “Brutal Ambush at Sea” [Brutal emboscada en el mar] (Ynet News, 1 junio 2010).
Se acusó a los activistas por los derechos humanos de ser una “turba de linchamiento” que atacó a los comandos judíos que estaban disparando salvajemente sus rifles automáticos por toda la cubierta contra las acorraladas víctimas. Los pocos valientes que lucharon para detener el criminal ataque fueron difamados por la propaganda sionista, que es tan monstruosa en sí misma como los crímenes que perpetra.
Una vez que la maquinaria de la propaganda israelí empezó a vomitar sus obscenas mentiras, todo el liderazgo quintacolumnista sionista se puso en marcha.
La configuración del poder sionista estadounidense: En defensa de la masacre
Al igual que todo el liderazgo de las 51 principales organizaciones judías estadounidenses defendió todos y cada uno de los crímenes de guerra israelíes en el pasado, desde el bombardeo del USS Liberty a la Ocupación de Cisjordania y al bloqueo contra la Franja de Gaza, lo mismo hicieron también esta vez esos muy honorables apologistas repitiendo al pie de la letra las mentiras del Estado de Israel acerca del asalto a la flotilla humanitaria.
El Daily Alert (31 mayo-2 junio 2010), el órgano oficial de la propaganda pública de los Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses (AIPAC, por sus siglas en inglés) publicaron todas las groseras mentiras del Estado israelí de que se había “linchado” y “atacado” a los comandos israelíes, culpando a los activistas por los derechos humanos de la muerte de sus camaradas… a manos del ejército israelí. Ni una sola desviación, ni una mera palabra de crítica. Ni una única mención, siquiera superficial, que criticara la ejecución, el uso de armamento letal, el asalto en aguas internacionales y el fiasco en las relaciones públicas. La inmensa mayoría de judíos israelíes y sionistas organizados en EEUU apoyaron la sangrienta masacre y se enfrentaron a la pequeña minoría que no tiene acceso a los medios dominantes. Se demostró de nuevo el control sionista sobre los medios masivos de comunicación en los que se iba informando de todos los hechos a través de los “ojos de Israel” (FAIR, 1 junio 2010). Sobre todo el New York Times, el Washington Post, CNN, CBS, NBC, presentaron a los comandos israelíes que atacaban al barco de ayuda humanitaria como… “asaltados y golpeados” (Washington Post, 1 junio 2010). El New York Times dio crédito a la proclama israelí de que su acto de piratería en alta mar era legal (New York Times, 1 junio 2020). Para los medios dominantes estadounidenses, el problema no era el Estado terrorista israelí, sino cómo manipular y desarmar la indignación de la comunidad internacional. A ese fin, toda la configuración del Poder Sionista tiene un aliado de confianza en el sionizado Obama, la Casa Blanca y el Congreso de EEUU.
La respuesta de Obama al terrorismo de Estado israelí
Hay una única razón fundamental por la que Israel comete una y otra vez crímenes contra la humanidad, incluido el reciente asalto contra la flotilla humanitaria: porque sabe que la Configuración del Poder Sionista, empotrada en la estructura de poder de EEUU, le asegurará el apoyo del Gobierno, en este caso la Casa Blanca de Obama.
Frente a la amplia condena mundial del crimen de Israel en alta mar y a los llamamientos de la comunidad internacional a emprender acciones legales, el régimen de Obama se negó absolutamente a criticar a Israel. Un portavoz de la Casa Blanca declaró: “Estados Unidos lamenta profundamente la pérdida de vidas y los heridos y trabaja en estos momentos para comprender las circunstancias en que se produjo la tragedia” (AFP, 31 mayo 2010). Un acto de terrorismo de Estado no provoca “lamentos” sino, normalmente, condena y castigo. La potencia que causó “pérdida de vidas y heridos” tiene nombre: Israel; las personas que sufrieron muerte y heridas durante el asalto israelí tienen nombre: voluntarios de la ayuda humanitaria. No fue sencillamente una “pérdida de vidas” sino un asesinato premeditado y planeado que abiertamente defendieron el Primer Ministro Netanyahu y todo su gabinete. Las “circunstancias” de los asesinatos están claras: Israel asaltó un barco desarmado en aguas internacionales, abriendo fuego al abordar el buque. La obscena tapadera política del régimen de Israel de un acto criminal deliberado que viola el derecho internacional es evidente en su descripción como “tragedia” de un homicidio en serie. El terrorismo premeditado de Estado no se parece en nada a la trágica acción de un gobernante honesto forzado por las circunstancias a un acto criminal contra sus más estrechos aliados.
Washington, presionado para que participara en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, pasó diez horas eliminando todas las referencias al ilegal acto criminal de Israel, por lo que se acabó con una resolución que únicamente pedía una investigación “imparcial”, con Washington pretendiendo encima imponer quién debía llevarla a cabo: un comité de investigación israelí. Ante el mundo en general, incluido el Gobierno turco, el régimen de Obama y el Gobierno de EEUU, al rechazar condenar a Israel, son “cómplices de asesinato masivo”.
Para poder entender por qué el régimen de Obama se impregna de infamia y vergüenza ante los ojos del mundo, uno debe mirar hacia la composición sionista de la Casa Blanca de Obama y, lo que es de igual importancia, al poder directo y acceso que las principales organizaciones judías-sionistas tienen sobre el sistema político estadounidense. En la semana que precedió al anunciado asalto de Israel contra la flotilla humanitaria, dirigentes judíos (pro-Israel) se reunieron con un tercio de los senadores estadounidenses a fin de presionarles para que en junio se impongan sanciones mucho más duras contra Irán. Entre los operativos claves que asistieron estaba la Federación Judía de Norteamérica, el AIPAC y el resto de la Quinta Columna israelí (Jewish Telegraph Agency, 27 mayo 2010). Al día siguiente, todo un escuadrón de dirigentes de las Federaciones Judías voló a Washington para reunirse con los altos funcionarios de la administración de Obama y asegurar que ni la Casa Blanca ni el Congreso expresaran en público crítica alguna en relación con la política de asentamientos de Israel. No hay duda de que los apologistas de los crímenes de guerra israelíes ampliaron su agenda para incluir que tampoco hubiera crítica pública alguna del asalto israelí contra la flotilla. Rahm Emmanuel, el jefe del gabinete de Obama, se encontraba en Tel Aviv como huésped de los altos oficiales del ejército israelí pocos días antes de que éste lanzara el asalto y, sin duda, a Rahm se le comunicaron todos los detalles. Cabe asegurar que el ayudante estadounidense-israelí de Obama dio seguridades a los criminales de guerra israelíes del incondicional apoyo militar y político de Washington hacia los actos de agresión de Israel.
Desde dentro y fuera de la Administración Obama, las agresivas presiones de las 51 principales organizaciones de los sionistas estadounidenses han garantizado inmunidad a los criminales de guerra israelíes ante cualquier Tribunal de Crímenes de Guerra. La táctica de la sionizada Casa Blanca es desviar la atención de la inmediata y consecuente condena y mucho más de las posibles sanciones, confiando en que el paso del tiempo, ayudado por la apología general de los medios de masas en EEUU, la indignación masiva y las protestas exteriores irán desvaneciéndose gradualmente. Obama y su cohorte sionista se arrastran ya panza abajo ante Israel. Parte de la misión de Rahm en Israel era ofrecerle a Netanyahu una invitación para que fuera a la Casa Blanca durante la semana de la carnicería en el mar. La única razón por la que Netanyahu no fue a Washington fue porque se apresuró a regresar a Israel para apuntalar la defensa efectuada por el Ministerio de Exteriores del acto de barbarie frente a la indignación mundial. Pero en una conversación telefónica, Obama prometió a Netanyahu una nueva y pronta invitación, asegurándole al hombre de estado judío que violar las leyes internacionales y la masacre de docenas de activistas humanitarios no tienen consecuencias, especialmente si se cuenta con el continuado apoyo financiero de los patrocinadores sionistas de Obama.
Al igual que Lyndon Jonson en el encubrimiento de lo ocurrido con el USS Liberty, la apología de Obama de los crímenes de guerra de Israel es el precio para asegurarse el apoyo de los multimillonarios financieros sionistas, de los magnates de la prensa, de las decenas de miles de judíos pro Israel y de los 51 Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses.
Frente a la complicidad de Washington con los crímenes de guerra israelíes, el único camino es intensificar la campaña a favor de las sanciones, el boicot y la retirada de inversiones de todos los productos israelíes, actividades culturales e intercambios profesionales. Con un poco de suerte, las masivas protestas islámicas encontrarán un eco más amplio en comunidades judías y cristianas antisionistas, especialmente cuando los apologistas israelíes del terrorismo de Estado comparezcan en público. Y más importante aún sería que todos y cada uno de los israelíes implicados en el asalto fueran sometidos a enjuiciamiento criminal en cualquier país que se les ocurra visitar. Sólo haciendo que los israelíes entiendan que tendrán que pagar un alto precio por sus homicidios en serie y violaciones del derecho internacional será posible que su narrativa política entre por un camino un poco razonable. Sólo llegando más allá de las protestas simbólicas, retirando diplomáticos y adoptando acciones sustantivas como romper relaciones, es como la comunidad internacional podrá aislar a quienes cometen terrorismo de Estado. Todos los estadounidenses deberían decirle alto y claro al Presidente Obama NUNCA JAMAS. De otra manera con la Configuración del Poder Sionista manteniéndose activa veinticuatro horas al día y siete días a la semana, el régimen de Obama, fiel a la agenda sionista, volverá de nuevo a centrarse en el objetivo de atacar Irán. La acción perpetrada estos días por Israel, con la complicidad de EEUU, es un preludio del tipo de fuerza letal que tienen en reserva para sabotear el reciente acuerdo diplomático entre Turquía, Brasil e Irán.
Estas líneas van dedicadas a los valientes mártires turcos del Mavi Marmara del 31 de mayo de 2010, y a los 34 marineros estadounidenses del USS Liberty asesinados el 8 de junio de 1967, todos ellos víctimas de un impenitente Estado criminal: Israel.
* * *
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Publicado en Rebelion.Org
James Petras
Rebelión
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
El 8 de junio de 1967, dos escuadrones de aviones de combate israelíes bombardearon, arrojaron napalm y ametrallaron en aguas internacionales a un barco estadounidense encargado de reunir información de inteligencia, el USS Liberty, matando a 34 marineros estadounidenses e hiriendo a otros 172. El asalto se produjo en una tarde soleada con la bandera de EEUU y las señales de identificación claramente visibles. Los israelíes atacaron la antena para impedir que la tripulación pudiera pedir ayuda por radio y dispararon contra las lanchas salvavidas para asegurarse de que no habría supervivientes. No obstante hubo supervivientes que lograron improvisar una antena y transmitieron lo que ocurría en un llamamiento de ayuda que llegó hasta Washington D.C. En un acto de traición sin precedentes, el Presidente Johnson, estrechamente vinculado con los poderosos patrocinadores políticos sionistas judíos estadounidenses, encubrió el asesinato masivo en alta mar emitiendo una serie de órdenes para impedir, en primer lugar, que los aviones de combate que tenían su base en el Mediterráneo se apresuraran a ayudar a sus camaradas asediados y, en segundo lugar, amenazando después con someter a consejo de guerra a los supervivientes que se les ocurriera denunciar la naturaleza deliberada del asalto israelí, repitiendo finalmente la proclama israelí de que el ataque fue consecuencia de un error de identificación, una mentira que numerosos altos cargos del ejército rechazaron más tarde.
Casi cuarenta y tres años después, el 31 de mayo de 2010, los buques de guerra, helicópteros de ataque y comandos israelíes asaltaron en aguas internacionales a un convoy de ayuda humanitaria que llevaba diez mil toneladas de ayuda a Gaza. Antes de que los buques de esta misión se echaran a navegar, las autoridades turcas habían registrado navíos y pasajeros para asegurar que no iban armas a bordo. A pesar de todo, los israelíes abordaron los barcos disparando y aporreando a los desarmados pasajeros, matando a diecinueve e hiriendo a varias docenas. A pesar de las posteriores afirmaciones israelíes sionistas en sentido contrario, no se encontraron armas, aparte de los palos utilizados por algunas de las víctimas intentando rechazar el criminal, premeditado y planeado asalto, dirigido y defendido por los altos dirigentes israelíes y por todo el liderazgo de las principales organizaciones sionistas de EEUU y otros lugares. Las invasoras tropas de asalto destruyeron sistemáticamente todas las cámaras, videos y grabadoras que habrían documentado su salvaje asalto, para poder extender después sus infames mentiras en el sentido de que se habían encontrado con resistencia armada.
La respuesta del mundo
A las pocas horas del sangriento acto de piratería israelí, las naciones, los dirigentes políticos, las organizaciones por los derechos humanos y la inmensa mayoría de la comunidad internacional condenó al Estado israelí por violación del derecho internacional. Turquía, España, Grecia, Dinamarca y Austria convocaron a los respectivos embajadores de Israel para protestar contra el letal asalto. El Financial Times (1 junio 2010) se refirió al asalto israelí como un “desvergonzado acto de piratería… fuera de toda legalidad”, con las mismas raíces que su “bloqueo ilegal de Gaza”. El Primer Ministro turco Recep Erdogan declaró que el asalto israelí era un acto de “terrorismo de Estado” que tendría “graves consecuencias”. Los juristas expertos definieron como “acto de guerra” los ataques de Israel contra barcos que navegaban por alta mar con banderas turcas, griegas e irlandesas. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la OTAN y el Secretario General de la ONU exigieron a Israel que cesara en su agresión, mientras decenas de miles de manifestantes salían a las calles para denunciar la flagrante actuación del Estado israelí asesinando e hiriendo a pacifistas, personas humanitarias y manifestantes de sesenta países. Los expertos de las Naciones Unidas exigieron que se pidieran “responsabilidades criminales” a los dirigentes israelíes. Sólo el régimen de Obama se negó a condenar el acto de terrorismo del Estado israelí, expresando únicamente “preocupación y pesar”. El Estado de Israel defendió su asalto criminal prometiendo más para el futuro e insistiendo en mantener el bloqueo de Gaza, incluso después de que EEUU sugiriera que podría suavizarse.
La defensa israelí de la piratería y el terrorismo de Estado
Mientras las noticias de la masacre israelí iban deslizándose en los medios y la comunidad internacional reaccionaba con horror e indignación, el Gobierno israelí “trataba de inundar las ondas con su versión de los hechos… y lo más destacable, las autoridades trataron de asegurar que su narrativa fuera avanzando y silenciando en gran medida a los cientos de activistas que estaban a bordo durante el ataque” (Financial Times, 2 junio 2010, página 2). El Estado judío mantuvo incomunicados a todos los prisioneros vivos, heridos y muertos, confiscando sus teléfonos móviles y prohibiendo cualquier entrevista con cualquier periodista. Al igual que hace la mayor parte de los Estados terroristas, el Estado judío pretendía monopolizar la propaganda de los medios. La máquina de la propaganda israelí, a través de sus medios y de los periodistas patrocinados por ese Estado, empleó diversas estratagemas, típicas todas ellas de los regímenes totalitarios, a saber:
Las tropas de asalto israelí que invadieron el buque se convirtieron en víctimas y los pacifistas humanitarios en agresores. “Israeli Soldiers Met by Well-Planned Lynch Mob” [Los soldados israelíes se encontraron con una turba bien organizada dispuesta a lincharlos] (Jerusalem Post, 31 mayo 2010); “Israeli Soldiers Attacked” (IDF, 31 mayo 2010).
El Profesor Sabel, de la Universidad Hebrea, declaró que el acto de piratería cometido en aguas internacionales era legal.
Según el Viceministro de Asuntos Exteriores de Israel, Ayalon, los organizadores de la ayuda humanitaria estaban acusados de tener vínculos con los terroristas, aunque no se presentó prueba alguna (Haaretz, 30 mayo 2010). Ayalon acusó a los organizadores, incluido el grupo por los derechos humanos turco, de haber sido entrenados por la agencia de inteligencia turca, el ejército y el Gobierno de Erdogan, miembro de la OTAN y durante muchos años (en el pasado) colaborador del Mossad israelí. Entre los 600 voluntarios por los derechos humanos figuraban pacifistas, parlamentarios, antiguos diplomáticos, así como actuales miembros árabes del Parlamento israelí.
Mientras se disparaba, mataba y acosaba a docenas de defensores de los derechos humanos, los propagandistas israelíes amañaron diversos videos en los que aparecía uno de los agresores israelíes en la cubierta del buque, cortando toda la secuencia anterior al ataque (Financial Times, 2 junio 2010, página 2).
Se describió a los agresores marítimos y aerotransportados israelíes como las víctimas de un “Brutal Ambush at Sea” [Brutal emboscada en el mar] (Ynet News, 1 junio 2010).
Se acusó a los activistas por los derechos humanos de ser una “turba de linchamiento” que atacó a los comandos judíos que estaban disparando salvajemente sus rifles automáticos por toda la cubierta contra las acorraladas víctimas. Los pocos valientes que lucharon para detener el criminal ataque fueron difamados por la propaganda sionista, que es tan monstruosa en sí misma como los crímenes que perpetra.
Una vez que la maquinaria de la propaganda israelí empezó a vomitar sus obscenas mentiras, todo el liderazgo quintacolumnista sionista se puso en marcha.
La configuración del poder sionista estadounidense: En defensa de la masacre
Al igual que todo el liderazgo de las 51 principales organizaciones judías estadounidenses defendió todos y cada uno de los crímenes de guerra israelíes en el pasado, desde el bombardeo del USS Liberty a la Ocupación de Cisjordania y al bloqueo contra la Franja de Gaza, lo mismo hicieron también esta vez esos muy honorables apologistas repitiendo al pie de la letra las mentiras del Estado de Israel acerca del asalto a la flotilla humanitaria.
El Daily Alert (31 mayo-2 junio 2010), el órgano oficial de la propaganda pública de los Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses (AIPAC, por sus siglas en inglés) publicaron todas las groseras mentiras del Estado israelí de que se había “linchado” y “atacado” a los comandos israelíes, culpando a los activistas por los derechos humanos de la muerte de sus camaradas… a manos del ejército israelí. Ni una sola desviación, ni una mera palabra de crítica. Ni una única mención, siquiera superficial, que criticara la ejecución, el uso de armamento letal, el asalto en aguas internacionales y el fiasco en las relaciones públicas. La inmensa mayoría de judíos israelíes y sionistas organizados en EEUU apoyaron la sangrienta masacre y se enfrentaron a la pequeña minoría que no tiene acceso a los medios dominantes. Se demostró de nuevo el control sionista sobre los medios masivos de comunicación en los que se iba informando de todos los hechos a través de los “ojos de Israel” (FAIR, 1 junio 2010). Sobre todo el New York Times, el Washington Post, CNN, CBS, NBC, presentaron a los comandos israelíes que atacaban al barco de ayuda humanitaria como… “asaltados y golpeados” (Washington Post, 1 junio 2010). El New York Times dio crédito a la proclama israelí de que su acto de piratería en alta mar era legal (New York Times, 1 junio 2020). Para los medios dominantes estadounidenses, el problema no era el Estado terrorista israelí, sino cómo manipular y desarmar la indignación de la comunidad internacional. A ese fin, toda la configuración del Poder Sionista tiene un aliado de confianza en el sionizado Obama, la Casa Blanca y el Congreso de EEUU.
La respuesta de Obama al terrorismo de Estado israelí
Hay una única razón fundamental por la que Israel comete una y otra vez crímenes contra la humanidad, incluido el reciente asalto contra la flotilla humanitaria: porque sabe que la Configuración del Poder Sionista, empotrada en la estructura de poder de EEUU, le asegurará el apoyo del Gobierno, en este caso la Casa Blanca de Obama.
Frente a la amplia condena mundial del crimen de Israel en alta mar y a los llamamientos de la comunidad internacional a emprender acciones legales, el régimen de Obama se negó absolutamente a criticar a Israel. Un portavoz de la Casa Blanca declaró: “Estados Unidos lamenta profundamente la pérdida de vidas y los heridos y trabaja en estos momentos para comprender las circunstancias en que se produjo la tragedia” (AFP, 31 mayo 2010). Un acto de terrorismo de Estado no provoca “lamentos” sino, normalmente, condena y castigo. La potencia que causó “pérdida de vidas y heridos” tiene nombre: Israel; las personas que sufrieron muerte y heridas durante el asalto israelí tienen nombre: voluntarios de la ayuda humanitaria. No fue sencillamente una “pérdida de vidas” sino un asesinato premeditado y planeado que abiertamente defendieron el Primer Ministro Netanyahu y todo su gabinete. Las “circunstancias” de los asesinatos están claras: Israel asaltó un barco desarmado en aguas internacionales, abriendo fuego al abordar el buque. La obscena tapadera política del régimen de Israel de un acto criminal deliberado que viola el derecho internacional es evidente en su descripción como “tragedia” de un homicidio en serie. El terrorismo premeditado de Estado no se parece en nada a la trágica acción de un gobernante honesto forzado por las circunstancias a un acto criminal contra sus más estrechos aliados.
Washington, presionado para que participara en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, pasó diez horas eliminando todas las referencias al ilegal acto criminal de Israel, por lo que se acabó con una resolución que únicamente pedía una investigación “imparcial”, con Washington pretendiendo encima imponer quién debía llevarla a cabo: un comité de investigación israelí. Ante el mundo en general, incluido el Gobierno turco, el régimen de Obama y el Gobierno de EEUU, al rechazar condenar a Israel, son “cómplices de asesinato masivo”.
Para poder entender por qué el régimen de Obama se impregna de infamia y vergüenza ante los ojos del mundo, uno debe mirar hacia la composición sionista de la Casa Blanca de Obama y, lo que es de igual importancia, al poder directo y acceso que las principales organizaciones judías-sionistas tienen sobre el sistema político estadounidense. En la semana que precedió al anunciado asalto de Israel contra la flotilla humanitaria, dirigentes judíos (pro-Israel) se reunieron con un tercio de los senadores estadounidenses a fin de presionarles para que en junio se impongan sanciones mucho más duras contra Irán. Entre los operativos claves que asistieron estaba la Federación Judía de Norteamérica, el AIPAC y el resto de la Quinta Columna israelí (Jewish Telegraph Agency, 27 mayo 2010). Al día siguiente, todo un escuadrón de dirigentes de las Federaciones Judías voló a Washington para reunirse con los altos funcionarios de la administración de Obama y asegurar que ni la Casa Blanca ni el Congreso expresaran en público crítica alguna en relación con la política de asentamientos de Israel. No hay duda de que los apologistas de los crímenes de guerra israelíes ampliaron su agenda para incluir que tampoco hubiera crítica pública alguna del asalto israelí contra la flotilla. Rahm Emmanuel, el jefe del gabinete de Obama, se encontraba en Tel Aviv como huésped de los altos oficiales del ejército israelí pocos días antes de que éste lanzara el asalto y, sin duda, a Rahm se le comunicaron todos los detalles. Cabe asegurar que el ayudante estadounidense-israelí de Obama dio seguridades a los criminales de guerra israelíes del incondicional apoyo militar y político de Washington hacia los actos de agresión de Israel.
Desde dentro y fuera de la Administración Obama, las agresivas presiones de las 51 principales organizaciones de los sionistas estadounidenses han garantizado inmunidad a los criminales de guerra israelíes ante cualquier Tribunal de Crímenes de Guerra. La táctica de la sionizada Casa Blanca es desviar la atención de la inmediata y consecuente condena y mucho más de las posibles sanciones, confiando en que el paso del tiempo, ayudado por la apología general de los medios de masas en EEUU, la indignación masiva y las protestas exteriores irán desvaneciéndose gradualmente. Obama y su cohorte sionista se arrastran ya panza abajo ante Israel. Parte de la misión de Rahm en Israel era ofrecerle a Netanyahu una invitación para que fuera a la Casa Blanca durante la semana de la carnicería en el mar. La única razón por la que Netanyahu no fue a Washington fue porque se apresuró a regresar a Israel para apuntalar la defensa efectuada por el Ministerio de Exteriores del acto de barbarie frente a la indignación mundial. Pero en una conversación telefónica, Obama prometió a Netanyahu una nueva y pronta invitación, asegurándole al hombre de estado judío que violar las leyes internacionales y la masacre de docenas de activistas humanitarios no tienen consecuencias, especialmente si se cuenta con el continuado apoyo financiero de los patrocinadores sionistas de Obama.
Al igual que Lyndon Jonson en el encubrimiento de lo ocurrido con el USS Liberty, la apología de Obama de los crímenes de guerra de Israel es el precio para asegurarse el apoyo de los multimillonarios financieros sionistas, de los magnates de la prensa, de las decenas de miles de judíos pro Israel y de los 51 Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses.
Frente a la complicidad de Washington con los crímenes de guerra israelíes, el único camino es intensificar la campaña a favor de las sanciones, el boicot y la retirada de inversiones de todos los productos israelíes, actividades culturales e intercambios profesionales. Con un poco de suerte, las masivas protestas islámicas encontrarán un eco más amplio en comunidades judías y cristianas antisionistas, especialmente cuando los apologistas israelíes del terrorismo de Estado comparezcan en público. Y más importante aún sería que todos y cada uno de los israelíes implicados en el asalto fueran sometidos a enjuiciamiento criminal en cualquier país que se les ocurra visitar. Sólo haciendo que los israelíes entiendan que tendrán que pagar un alto precio por sus homicidios en serie y violaciones del derecho internacional será posible que su narrativa política entre por un camino un poco razonable. Sólo llegando más allá de las protestas simbólicas, retirando diplomáticos y adoptando acciones sustantivas como romper relaciones, es como la comunidad internacional podrá aislar a quienes cometen terrorismo de Estado. Todos los estadounidenses deberían decirle alto y claro al Presidente Obama NUNCA JAMAS. De otra manera con la Configuración del Poder Sionista manteniéndose activa veinticuatro horas al día y siete días a la semana, el régimen de Obama, fiel a la agenda sionista, volverá de nuevo a centrarse en el objetivo de atacar Irán. La acción perpetrada estos días por Israel, con la complicidad de EEUU, es un preludio del tipo de fuerza letal que tienen en reserva para sabotear el reciente acuerdo diplomático entre Turquía, Brasil e Irán.
Estas líneas van dedicadas a los valientes mártires turcos del Mavi Marmara del 31 de mayo de 2010, y a los 34 marineros estadounidenses del USS Liberty asesinados el 8 de junio de 1967, todos ellos víctimas de un impenitente Estado criminal: Israel.
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Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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